Potaje de sepia y garbanzos (Por Lola Linero)

Justo estaba preparando para publicar esta receta tan rica de Lola que tenía desde hacía tiempo en el tintero cuando veo que Mikel Iturriaga, El Comidista, acaba de sacar en su blog esta otra. La suya es otra versión más sencilla y rápida del mismo tipo de receta que os traigo hoy, que os puede hacer buen avío para un día en el que andéis cortos de tiempo o sin muchas ganas de meteros en la cocina. No quiero menospreciar con esto el plato de Mikel, pero si tenéis un poco más de tiempo, el punto extra que dan las acelgas o judías a este plato junto con el aliño de ajitos, almendras y pan frito no tiene desperdicio.

Hasta que lo probé por primera vez en Málaga, nunca había probado un potaje con sepia, siempre con bacalao siguiendo la receta de mi familia. Le da, para mi gusto, un sabor buenísimo al guiso, y la sustitución de las típicas acelgas o espinacas por judías verdes también fueron una novedad muy interesante. Un plato de cuchara ríquisimo y perfecto para los fríos invernales. ¡Probadlo que os encantará!

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¡Manos a la obra!
  1. El día anterior se ponen 500 g de garbanzos en remojo.
  2. Se sofríe una sepia cortada en aceite en la olla rápida. Se saca y se reserva.
  3. En ese mismo aceite se echan 1 pimiento rojo, 2-3 tomates pera y 1 cebolla picado todo. Se sofríe. Cuando está tierno se vuelca en un vaso de batidora y se tritura bien.
  4. Mientras se hace el sofrito, se escalda durante unos minutos un manojo de acelgas lavadas y cortadas para que pierdan el amargor. Si son judías verdes no hace falta este paso, pero si habrá que lavarlas y cortarlas para más adelante.
  5. Se vuelve a echar en la olla junto con unos vasos de caldo de verduras (o agua en su defecto) caliente, los garbanzos, 3 hojas de laurel, pimienta negra molida y un poco de colorante de azafrán. Se cierra la olla y se deja unos 30 minutos (esto dependerá de la olla).
  6. Después de este tiempo, se abre de nuevo la olla y se añaden las acelgas o judías y la sepia. Se vuelve a cerrar la olla y se deja otros 10 minutos.
  7. Mientras que cuece todo en la olla se fríen en una sartén pequeña unos 2-3 dientes de ajo, un puñado de almendras y unos trozos de pan.
  8. Cuando estén los ingredientes dorados, se vierten en un vaso de batidora y se trituran bien.
  9. Al finalizar los 10 minutos de cocción, se abre de nuevo la olla y se añade la mezcla de ajos, almendras y pan triturados. Se mezcla bien para que se incorporen los sabores y se espese un poco el caldo.
  10. Se prueba el punto de las legumbres y si fuera necesario se deja un rato más al fuego con la tapa abierta hasta que estén tiernos los garbanzos.

Bizcocho de boniato (Por Gema Muñiz y Carlos Romero)

Esta receta, que Carlos sacó de esta web, es de un bizcocho de boniato (también se puede usar batata que endulza más, para los más golosos) que queda con la textura típica de la más conocida tarta de zanahoria: un poco húmeda lo cual la hace muy jugosa y esponjosa. Que no se asusten los detractores de estos tubérculos que lo que aporta es casi todo en textura prácticamente nada en sabor.

La elaboración de este bizcocho fue totalmente un trabajo en equipo. La idea fue de Carlos que además fue a la compra y asó los boniatos, su hermano Ignacio y Gema prepararon la masa y Miguel tuvo una aparición estelar pero decisiva en el último momento para darse cuenta de que el peso estaba el libras en lugar de en gramos justo a tiempo para solucionar el malentendido. Mi papel fue únicamente aparecer con un molde cuando estaba todo preparado, engrasarlo, verter la masa y meterlo en el horno, así que no me puedo atribuir ningún mérito del riquísimo resultado final. ¡Probadlo y me contáis si sobra algo!

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  1. Primero se asa o hierve un boniato grande hasta que esté tierno. Se pela y se tritura en la batidora hasta que quede un puré.
  2. Se precalienta el horno a 170º mientras se prepara el resto de la masa.
  3. Se pone en un bol 260 g de harina, 10 g de levadura, 1 cucharada de canela y 1 cucharadita de sal.
  4. Por separado se mezclan y se baten 120 g de mantequilla en pomada y 140 g de azúcar moreno hasta que blanquee un poco la mezcla.
  5. En ese mismo recipiente se empiezan a incorporar de uno en uno el resto de los ingredientes, mezclando bien cada vez, en el siguiente orden: 40 g de miel, 1 yogurt de limón, 4 huevos (también de uno en uno), 180 g del puré de boniato y finalmente el contenido del otro bol con la harina en 3 tandas.
  6. Se engrasa un molde de tamaño medio y se vierte la masa.
  7. Se hornea a 170º unos 45 minutos. El tiempo dependerá del horno, así que a partir de los 30 minutos conviene que le vayas echando un ojo de vez en cuando comprobando si está hecho pinchándo el bizcocho con un cuchillo o aguja.
  8. Se deja enfriar al menos media hora antes de desmoldar y comer.
Riquísimo, original, súper tierno y jugoso. ¡Animaros a probarlo!

Filetes de ternera a la milanesa gratinados (Por Sebas)

Hablando el otro día Sebas nos contaba que esta receta le encanta. Fácil, rápida y deliciosa. Es el típico plato con el que no fallas que gusta a niños y mayores.

La milanesa es como se llama típicamente a un filete empanado de ternera frito, aunque también puede hacerse al horno. El termino se ha extendido a cualquier filete de carne que se cocine así. Según Wikipedia, su nombre proviene de la ciudad italiana de Milán y desde fines de siglo XIX (debido a la gran inmigración italiana que llegó a la Cuenca del Plata) es una comida típica de la cocina argentina, boliviana, chilena, paraguaya, mexicana y uruguaya. Normalmente se suele tomar acompañada de una guarnición (ensalada, puré o patatas fritas) o bien en sandwich.

Sebas prepara una milanesa de ternera que cocina al horno para que esté menos grasienta y a la que le da el toque especial del gratinado que hace que esté riquísima.

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Fotografía amablemente aportada por Pedro.
  1. Se precalienta el horno a 180ºC.
  2. Se baten bien unos huevos en un plato hondo y se sazona al gusto con ajo, perejil y un pelín de sal. Se prepara otro plato llano con pan rallado.
  3. Se empanan unos filetes de ternera pasándolos por huevo y pan rallado dos veces (huevo-pan-huevo-pan) para que la corteza del empanado quede más gruesa y crujiente.
  4. Se unta una bandeja de horno con aceite de oliva y sobre ella se reparten los filetes empanados sin amontonarlos.
  5. Se esparce sobre los filetes un poco de tomate frito, se cubren con mozarella, se reparten unos taquitos de bacon por toda la superficie y se espolvorea con un poco de orégano.
  6. Se gratina en el horno hasta que se derrita el queso y se dore, que suele ser el tiempo necesario para que la carne se haga (depende también del grosor del filete y de cómo os guste el punto de la carne). Se sirven inmediatamente.
¡No dejéis de probarlo!